
Kfar HaMacabiá, Viernes, 6 de Mayo de 2011
ב' אייר תשע"א
Mensaje de Yom HaAtsmaút –
63 Aniversario de la Independencia de Israel
Queridos amigos:
Después de más de 6 décadas de independencia del Estado de Israel, damos por sentado que cualquier judío que quiera habitar en su Tierra podrá hacerlo automáticamente. La buena labor de nuestras Instituciones Nacionales – la Agencia Judía y la Organización Sionista Mundial – nos acostumbró a que, después de un corto procedimiento burocrático, un judío puede sumarse al destino del Estado que tantos siglos nos tomó recuperar en carácter automático de ciudadano.
Esto no fue siempre así. Cuando la Tierra de Israel era parte de las Colonias Británicas en el mundo (1917-1948), se restringió el ingreso de los judíos que deseaban realizar su aliá[1] de manera muy severa – esto comenzó en 1935 a partir del primer Libro Blanco[2] –. Con ello, se condenó indirectamente a la muerte en manos de los nazis a las masas judías perseguidas por Alemania y sus secuaces, sellando el destino de nuestro pueblo durante la Shoá al virtualmente negársele la entrada a su refugio nacional – la Tierra de Israel –.
El pequeño Yishuv[3] y muchos de los judíos sionistas del período Británico resistieron las políticas de la Colonia, y desarrollaron todo un complejo aparato de aliá "ilegal", llamada "Aliá Bet" – en nuestra nomenclatura hoy, "Aliá alternativa" –. Nuestros hermanos – en su vasta mayoría europeos – ingresaban en pequeñas barcazas a las costas mediterráneas de Israel, donde eran conducidos rápidamente por los habitantes del Yishuv a un seguro refugio donde iniciar su vida como israelíes, sin ser atrapados y deportados por el ejército británico.
Macabi Tzair, nuestro Movimiento Juvenil, fue parte de este esfuerzo nacional por salvar a los judíos de la persecución y de sumarlos al Yishuv que daría lugar al Estado judío. Una historia conmovedora, publicada en el Libro de los 80 Primeros Años de Maccabi Tzair[4], nos da un ejemplo del esfuerzo de salvar a nuestros hermanos, y del aún mayor ahínco y denuedo por construir nuestro Estado amezado de muerte en la Guerra de la Liberación de 1948.
La historia comienza con el primer curso nacional para madrijim de Macabi Tzair en Éretz Israel, que se celebró en 1934, un año antes de la 2ª Macabiá. Su objetivo era, especialmente, mostrarle a los ciudadanos del Yishuv recién llegados de países de la Diáspora la creciente fuerza y las florecientes y vastas actividades del Movimiento Juvenil Macabeo en Israel. El Curso de 1934 destacaba fuertemente el espíritu deportivo, la aptitud física, las habilidades de exploración y la seguridad como las metas a las que debían aspirar los jóvenes judíos tanto en esa época como en el futuro.
Comenzó entonces el primer Curso celebrado en todo el territorio nacional. Un acontecimiento extraordinario ocurrió durante su transcurso - imbuido de un espíritu Macabeo ejemplar para las próximas generaciones -. Avner Kahanov, su personaje más importante y miembro de Macabi Tzair Nes Tziona, lo describe emocionado:
"Nuestro curso se llevó a cabo en el Estadio Macabi ubicado en la costa de Tel Aviv. Dos de nosotros representábamos a Macabi Tzair Nes Tziona, Adán Yalovsky y yo. Un Viernes, como en todos nuestros cursos, celebrábamos el tradicional Kabalat Shabat, cuando un repentino silencio cayó sobre la sala. Yehoshúa Aluf [5], Comandante del Curso, había recibido un mensaje escrito. Súbitamente, el rostro de Yehoshúa mostró una expresión seria y conturbada. Él caviló un momento, nos miró, y nos dijo en un muy lacónico y seco tono:
‘Un barco destinado a la inmigración ilegal que porta a 250 de nuestros hermanos y hermanas ha anclado a 1 kilómetro y medio de distancia de donde estamos en este momento. A partir de ahora, nuestra misión – tanto de los comandantes como de los alumnos de este curso – es ayudar a las personas del barco, llevándolos a tierra firme. Ése es nuestro trabajo. La gente de la Haganá[6] los conducirá desde la playa a refugios seguros. Los navíos guardacostas británicos patrullan la zona, inspeccionando la costa en busca de nuestro barco; en cualquier momento, los detectives británicos y la policía probablemente cerrarán esa área. Por lo tanto, estamos en una carrera contra el tiempo, y desde este momento, considérense parte de esta operación, cumpliéndola con total disciplina y siguiendo las órdenes de sus comandantes. Prepárense para una dura lucha contra los británicos’.
Necesitamos tres voluntarios para ir con nuestro javer Walther Frankl[7]. Este equipo va a llegar a bordo del barco sin ser detectado, organizará a los inmigrantes a desembarcar en pequeños botes, y navegará con ellos hacia la orilla – lo más rápido posible –. Luces intermitentes de linternas provenientes de la costa les indicarán el lugar de desembarco. Todos los demás se formarán en grupos bajo la dirección de sus comandantes, distribuyéndose a lo largo de la playa, se meterán en el agua, bajarán a la gente de los botes y los llevarán a pie a la playa, de manera que los botes puedan retornar rápidamente a la nave para buscar a más inmigrantes".
Frankl fue el primer voluntario, Yalovsky y yo nos sumamos a él, seguido por otros javerim (compañeros). Frankl se sumergió en ese mar agitado y duro, y nosotros nadamos detrás de él. A lo lejos vimos entre sombras al barco de los inmigrantes, y, de vez en cuando, a las luces intermitentes proviniendo de él.
Fue muy difícil para nosotros, tan jóvenes, la batalla contra las olas - acostumbrados a nadar en las pequeñas piscinas de los naranjales -. Si no nos hubiera impulsado lo grave de nuestra misión, lo extremadamente importante que era, ciertamente no hubiéramos podido haber nadado semejante distancia. Nadamos sin parar, viendo cómo el barco se iba haciendo cada vez más grande frente a nuestros ojos.
Una tenue luz intermitente nos guió al lugar donde estaba la escalera de cuerda de ascenso a la nave. Subimos casi sin aire al barco, sabiendo que no disponíamos de mucho tiempo para conducir a los inmigrantes a los botes que los llevarían a la costa. En pocos minutos, 20 inmigrantes llenaron el bote salvavidas, estando yo a cargo de guiarlo a destino seguro.
4 marineros griegos remaban con denuedo; nadie se atrevía a pronunciar una sola palabra. Todo el mundo miraba hacia la orilla en busca de destellos de linternas que indicaran las zonas de desembarco – áreas libres de la presencia de las fuerzas británicas –. Sólo los golpes de remo y el sonido del mar azotando el casco del barco perturbaban el silencio absoluto, hasta que nos encontramos con nuestros compañeros que estaban en el mar de pie, con el agua hasta las rodillas, listos para llevar a los inmigrantes a la playa.”
Cuando todos los inmigrantes descendieron, el bote regresó inmediatamente a buscar un nuevo grupo del barco – esta vez sin Kahanov, que recibió la orden de permanecer en la playa –. Avner se dejó caer exhausto en la arena. Los inmigrantes, eufóricos por haber llegado a la Tierra Prometida, lo besaron varias veces ante el asombro de sus compañeros de Curso, que comprendieron, gracias a esa escena, que estaban presenciando y siendo parte de un momento histórico. Los miembros de la Haganá arribaron en apenas unos instantes, conduciendo a los inmigrantes a un lugar seguro.
Pasaron unos pocos minutos cuando llegó un segundo bote cargado de entusiastas inmigrantes. Uno de ellos saltó antes de tiempo, y fue atrapado con rapidez por un remolino en el mar, con un inminente peligro de ahogarse. Kahanov lo vio, e inmediatamente se sumergió en el remolino mismo para rescatarlo, logrando llevarlo con gran esfuerzo hacia la costa tomándolo de sus ropas. Sus compañeros de Curso cargaron al joven inmigrante que se había desmayado por el gran esfuerzo físico realizado. De inmediato trataron de reanimarlo, quitándole la ropa para aplicarle un masaje cardíaco.
Kahanov y sus compañeros se dieron cuenta que ese hombre que parecía de muy modestos medios era un joven de más o menos su misma edad, y que cargaba sobre su cuerpo toda la ropa que había en el mundo con el fin de comenzar su nueva vida en la Tierra de Israel - sin comprender que ese el peso lo atraparía en el mar -. Los jóvenes de Macabi Tzair arrancaron las muchas capas de pesados abrigos y suéteres empapados de agua de mar - fue "como pelar una cebolla gruesa", escribe Kahanov - mientras continuaban los esfuerzos para revivir al joven refugiado. Finalmente, el joven parpadeó, abrió los ojos, y dijo: "Mi nombre es David. ¡Gracias por salvarme la vida!", a lo que un aliviado Kahanov respondió: "Soy Avner. Bienvenido a la Tierra de Israel!". Los compañeros de Kahanov le proporcionaron ropa seca y la gente de la Haganá le puso una capa sobre los hombros mientras corrían para ponerse a salvo.
Kahanov y los demás retornaron para esperar la llegada de otro bote con más inmigrantes. De repente, vieron que un navío de la patrulla británica lo interceptaba rápidamente, y, peor aún, que otras naves británicas se dirigían al barco para capturarlo. Un aullido de las sirenas provenientes de patrulleros que se acercaban por las calles de Tel Aviv les indicó que ellos mismos debían huir. Avner y los demás lograron escaparse sin ser capturados, en esa noche histórica.
Los británicos atraparon a los últimos 17 inmigrantes y a los cuatro marineros griegos en el bote salvavidas. Walther Frankl y Adán Yalovsky (que permanecieron a bordo del buque para organizar el desembarco), el capitán del barco y todos los inmigrantes aún a bordo, fueron detenidos y enviados a la cárcel de la estación de policía de Yafo, en espera de juicio; el barco fue confiscado y remolcado al puerto de Yafo.
Avner visitó a su amigo Adam y a su comandante Walther todos los muchos días que tomó el juicio. Finalmente, los "delincuentes" de Macabi Tzair fueron condenados a pagar fuertes multas a cambio de su liberación de la cárcel.
Otro episodio se suma a lo conmovedor de esta historia. 14 años después, en Rosh Hashaná de 1948, Avner Kahanov - mucho después de haber finalizado su trabajo como líder de nuestro Movimiento Juvenil Macabeo - salió con una patrulla de reconocimiento en el Negev, luego de soportar una noche de intensos bombardeos de la artillería del ejército egipcio en Kis Faluja. Avner, que monitoreaba los movimientos del enemigo en la Fortaleza Suweidan de la Policía de Irak, sufrió una herida de bala en la pierna producto de un francotirador. El terreno era abierto y plano, y no había lugar donde protegerse; las balas golpeaban el polvo a su alrededor. Kahanov ordenó a los integrantes de su patrulla que se quedaran donde estaban y que no intentaran rescatarlo - poniendo en peligro sus vidas -. Les indicó, también, que continuaran disparando a los lugares desde donde eran atacados. Un soldado, desobedeciendo su orden, zigzagueó en su dirección, hasta alcanzar al oficial herido. El soldado cargó a Kahanov, y lo condujo a su salvación, haciendo caso omiso a las incesantes ráfagas de balas disparadas contra ambos. La artillería de Tzahal, el recién nacido Ejército de Defensa de Israel, logró finalmente silenciar el fuego de los egipcios. Tanto Kahanov como su benefactor soldado – que había lastimado su hombro en su acción redentora - fueron evacuados al hospital en el campamento de Tzahal en Bilu.
Avner se dirigió con gran cólera al soldado – a pesar de que le había salvado la vida – por haber desobedecido su orden. El soldado, sin embargo, sonrió con timidez: "Usted seguramente recuerda una noche en el verano de 1934, cuando luchó contra un remolino en el mar para salvar la vida de un joven inmigrante “ilegal”. Usted casi se ahogó, arrastrando a ese joven a la orilla, para luego lograr revivirlo. ¿Recuerda a ese joven, a David? Bueno: ese joven soy yo. Yo soy David. Usted tomó el gran riesgo de poner su vida en peligro para salvarme; esta vez era mi deber y mi privilegio el intentar salvar la suya. "
Una historia con dos episodios cargados de un profundo heroísmo; un testimonio de entrega, convicción y responsabilidad macabeas, con un recóndito amor por la Tierra de Israel y por la misión de levantar sobre ella el Estado del que todos nosotros hoy disfrutamos. Una crónica de nuestros jóvenes que soñaron con un futuro mejor para nuestro Pueblo, y lo hicieron realidad con su accionar jalutziano-pionero.
Que tengamos todos la dicha de ver a nuestro pequeño Gran Estado siempre floreciente, creciente, fortificado con nuestra presencia concreta y física, y en paz, con la aceptación por parte de las Naciones del mundo del retorno del pueblo judío a érets Tsion viyrushalaim, a la Tierra de Sión y Jerusalem – Capital Eterna de nuestro pueblo -.
Quiera Dios bendecir al Estado de Israel,
que marca el inicio de nuestro renacimiento nacional,
de nuestro orgullo recuperado,
de nuestro futuro cierto como pueblo.
¡Jag HaAtsmaút Saméaj!
¡Felices 63 años, Israel!
¡Jazak ve'ematz!
Rabino Carlos A. Tapiero
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi
[1] Inmigrar a la Tierra de Israel.
[2] Documento emitido por el Gobierno Británico que restringía el ingreso de los judíos a la Palestina de entonces. El peor Libro Blanco fue el del 1939, que limitó el ingreso de judíos a 75.000 en un período de 5 años.
[3] Se denominó Yishuv a la población judía que erigió los cimientos del Estado de Israel. El "nuevo Yishuv" se inicia en 1882, con las primeras inmigraciones – llamada "Primera Aliá", a la que se le sumaría otras 5 con esa definición -.
[4] Mi profundo agradecimiento a Roey Tshuva, Director General de Maccabi Tzair Israel, por compartirme esta historia.
[5] Yehoshúa Aluf fue también Director del Departamento de Deportes de la Primera Macabiá, en 1932, y posteriormente, un destacado líder de la Haganá en Jerusalén.
[6] Haganá (hebreo: "La Defensa", ההגנה HaHagana) fue una organización paramilitar judía en lo que entonces era el Mandato Británico de Palestina desde 1920 hasta 1948, que más tarde se convirtió en el núcleo de las Fuerzas de Defensa de Israel.
[7] Walther Frankl representó a Austria en los Juegos Olímpicos de 1928, hizo aliá , y se convirtió en Campeón Nacional de carreras de 5.000 metros y maratón. Un botánico formado en la Escuela Kadoorie , fue pionero nacional de la jardinería comercial y escribió lo que se transformó en la
enciclopedia estándar en el tema de la jardinería comercial en Israel.








