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UNIÓN MUNDIAL MACABI
Departamento de Educación

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TEL: 03-671-5731 FAX: 03-574-6565
Email: carlos@maccabiworld.org  Website: www.maccabiworld.org

 

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Viernes, 30 de Abril de 2010
‏ט"ז אייר תש"ע

Lag BaÓmer:
¿Celebrando la derrota?

Queridos amigos:
En el año 63 antes de la era común Pompeyo conquista triunfalmente la ciudad de Jerusalem para el Imperio Romano , iniciando con ello una era de dominación y destrucción que condujo a nuestro pueblo a tremendos sufrimientos. La situación inicial fue parecida a la vivida bajo el Imperio Griego: el judaísmo era permitido por el Estado Romano, manteniendo los judíos cierta autonomía espiritual y social.

 

Después de la destrucción del Segundo Beit Hamikdash – el Segundo Gran Templo, en el 70 e.c.–,  las condiciones de los Benéi Israel empeoraron -  más allá de esa tremenda pérdida: la caída de Jerusalem, el centro espiritual del pueblo judío por doquier -. Con el ascenso al poder del Emperador Adriano , las restricciones se incrementaron: se intentó desproveer a Jerusalem de su carácter judío – con la descomunal afrenta del intento de levantar un templo pagano a Zeus en el Monte del Templo -, y se prohibió la circuncisión a los hombres judíos. Bajo el liderazgo militar de Bar Kojvá y espiritual de Rabi Akiva, el pueblo judío decidió embarcarse en una guerra de guerrillas en la defensa de su fe, su libertad, la autonomía de su espíritu y la continuidad de sus valores; una guerra que trajo tres años de libertad para los judíos – conseguida el 33 de la cuenta del Ómer del año 132 de la era común, Lag (33) baÓmer -, con la esperanza de recobrarla completamente. Los resultados finales, no obstante, fueron terribles. La lucha continuó hasta el 135, y fue aún peor que la que siguió a la primera revuelta contra Roma (y que condujo a la destrucción del Templo): después de esos tres años de limitada – pero gloriosa - independencia, Judea cayó brutalmente bajo las garras de las tropas romanas. La derrota fue sanguinaria y cruel,  y acabó con la expulsión temporánea de todos los judíos sobrevivientes de su tierra, la Tierra de Israel.

 

¿Qué es lo que celebramos en Lag BaÓmer, entonces? ¿La victoria penosa de una batalla en una guerra que finalmente perdimos? ¿Es ésa razón suficiente para el festejo, la celebración?


El festejo de Lag BaÓmer es mucho más que el de ese corto y redentor período de independencia. Celebramos en Lag BaÓmer la voluntad eterna del pueblo judío por mantener su identidad, su ser; su compromiso frente a Dios y a Su legado. Festejamos la existencia en su forma más acabada – la única posible para nuestro pueblo -: existir espiritualmente, en los mensajes que hicieron de nuestro pueblo lo que es. Adriano atentó contra el corazón mismo de nuestros antepasados, intentando acabar con la vida espiritual judía bajo la imposición de una cultura politeísta y pagana – negando el derecho de los Benéi Israel a autodefinirse, a mantener sus valores y su sistema de vida -. Nuestros sabios proclamaron el carácter festivo de Lag BaÓmer (el día 33 de la cuenta del Ómer) a pesar de la derrota en la guerra porque su ejemplo de resistencia es inspirador para todo judío, dondequiera que se encuentre, celebrando la unión de nuestro pueblo en su lucha contra la opresión y en la búsqueda de su independencia. Lag BaÓmer se erige entonces como la legítima aspiración judía a poder vivir como judíos, a mantener nuestro derecho de continuar con el mensaje de un judaísmo relevante para nosotros mismos y reparador para un mundo que tanta necesidad tiene de mejora, de perfeccionamiento, de reparación. Es más, mucho más que la victoria de las tropas: es la victoria de un espíritu que no cedió ante la agresión, el atropello y la violencia, y que logró continuarse hasta nosotros mismos, hasta nuestros días – con nuestro compromiso judío y macabeo de continuarlo, difundirlo y profundizarlo -.

 

Cuando en el presente nuestros niños encienden fogatas a lo largo y lo ancho del nuevo Estado Judío en festejo de Lag BaÓmer (fogatas como las que Rabi Akiva y el pueblo judío encendían para estudiar Torá y diseñar las estrategias de guerra), sabemos que la lucha de Bar Kojvá no fue en vano, y que su ejemplo perdura en cada una de esas rondas humanas que hacen de nuestro pueblo hoy un cuerpo vivo, creativo y creador, renacido en esta Tierra bendita. La libertad ansiada por Rabi Akiva, Bar Kojvá y el pueblo judío fue recobrada para un presente y un futuro en donde se cumple la visión del profeta Zejariá : "Otra vez se llenará de gozo Jerusalem: estará llena de niños que salten y canten por sus calles".

Por las risas de nuestros niños en la Israel moderna y fuera de ella,

 

¡¡LAG BAÓMER SAMÉAJ!!

 

RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director de Educación
Unión Mundial Macabi
carlos@maccabiworld.org

 


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