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UNIÓN MUNDIAL MACABI KFAR HAMACCABIAH RAMAT GAN 52105, ISRAEL
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Kfar HaMacabiá, Lunes, 25 de Mayo de 2009
ב' סיון תשס"ט
Shavuot y el mundo mejor
Queridos amigos:
Shavuot celebra el trascendente momento en el que recibimos la Torá, y, con ella, nuestro sentido último como pueblo. En una imagen conmovedora descripta en la Torá escrita, y ampliada en la Torá Oral, Dios entrega a los Hijos de Israel Su Palabra misma, en términos comprensibles a la humanidad. Él, que es Perfecta Infinitud, nos confiere – en un acto máximo de amor – un código que despejará para siempre las preguntas existenciales de "qué es bueno y qué es malo", estableciendo con ello el comienzo de la ética de Occidente.
La literatura mística judía enfatiza – basándose en la Torá escrita – que las almas de todos los judíos de todas las épocas recibieron la Torá, es decir: que ese acto mismo de transmisión divina es perenne, en la eternidad de la cadena de generaciones judías. No sólo estuvieron allí los 600.000 jefes de familia (unos 3.000.000 de personas) que habían salido de Egipto: todos los miembros del pueblo judío escuchamos el "Anojí A' Elo-heja…" – "Yo soy A' tu Dios…" -, los 10 Mandamientos, la expresión de la Moral Última; todos tenemos, en algún rincón de nuestros seres, la emoción del Maamad Har Sinai, de haber estado en la presencia más concreta de la Divinidad a los pies del Monte Sinaí. El mensaje de la Torá Escrita y Oral, y de su posterior desarrollo, es que la Torá es patrimonio popular, otorgada para todos en igual manera, y con iguales posibilidades, desafíos y compromisos.
Este carácter popular de la Torá trasciende, a su vez, al acto mismo de su entrega: es una parte intrínseca de su esencia. La Torá fue estregada al pueblo, porque está destinada al pueblo. Nuestros Sabios lo explican con una bella imagen:
"Dijo Rabá bar Janá: ¿Por qué fueron comparadas las palabras de la Torá con el fuego?
[Dice el Profeta Yirmiahu:] '¿No es mi palabra como el fuego?' Esto es para enseñarte que así como el fuego no arde solo, así las palabras de la Torá no son duraderas si son para el que está solo".
Rabá bar Janá señala uno de los aspectos centrales de la esencia de la Torá y su transmisión: a diferencia de otras áreas del conocimiento, de las que no se exige una necesaria aplicación, la Torá es conocimiento aplicado y aplicable, interdependiente entre y para los hombres y mujeres, moldeador y eje de la construcción del accionar humano. De no ser así; de carecer de una concreta aplicación en nuestro diario quehacer, la Torá desaparece, se vuelve intrascendente. La Torá es guía de acción personal y social, que se hace vida en nuestra vida cuando la traducimos en nuestros gestos y palabras, en nuestros brazos y piernas, en nuestro decir y en nuestro vincularnos con los demás. La Torá no puede existir en la soledad de un Robinson Crusoe, desconectado y alienado de los demás. Dios nos la regaló para que armemos, a través de sus lecciones, sociedades justas, generosas, solidarias y empáticas; sensibles al sufrimiento ajeno y capaces de disminuirlo.
Dios entregó Su Palabra a todos y para todos, porque espera que armemos con ella ese mundo mejor al que debemos aspirar y por el que debemos trabajar, demostrando con ello nuestra sociedad con Él en la tarea de mejorar lo mejorable.
Quiera Dios que sepamos recibir la Torá en nuestras vidas hoy, homologando la emoción que nuestras almas sintieron al recibirla
en Maamad Har Sinai, en su entrega hace más de 3.300 años.
Que seamos capaces de incorporarla como guía de nuestra acción, de nuestro proceder, de nuestras creencias más profundas, para hacer de este mundo un mundo mejor, basado en la comunicación, en el amor fraternal, en la escucha y en el diálogo.
¡¡¡Jag Shavuot Saméaj!!!
¡¡¡Jazak ve'ematz!!!
Rabino Carlos A. Tapiero
Vice-Director General
& Director de Educación
Unión Mundial Macabi
Tuesday, May 26, 2009
ג' סיון תשס"ט
Shavuot and the better world
Dear friends,
Shavuot celebrates that transcendent moment when we received the Torah, investing us with our ultimate meaning as a People. In a moving image unfolded in the Written Torah, and enlarged in the Oral Torah, God himself delivered His Word to the Children of Israel, in terms understandable to all humankind. He, the Perfect Infinity, – in an act of true love – gives us a Code that forever removes the existential questions of "what is good" and "what is bad," establishing the fundamental of Western Ethics.
Jewish mystical literature, based on the written Torah, emphasizes that the souls of all Jews in all ages received the Torah, meaning: the act of divine transmission is perennial in the eternal chain of Jewish Generations. Not only the 600,000 heads of households (around 3,000,000 people) who left Egypt, but all members of the Jewish people, in all times, heard the "Anochi A' Elo-hecha..." - "I am A' your God...", the 10 Commandments, the expression of Ultimate Morality. In some part of our being, we all carry the emotion of Ma'amad Har Sinai, of being in the presence of the Divinity at Mount Sinai. The message of the Written and Oral Torah, and its further development, is that the Torah is the heritage of our People, given to all equally and with equal opportunities, challenges and commitments.
This view of the Torah as a code for all people, in turn, transcends even the act of its delivery; it is intrinsic to its essence. The Torah was given to the People because it is intended for all our people. Our Sages employed beautiful imagery:
"Rabah bar Bar Chanah said: Why were the words of the Torah compared with fire?
[Yirmiahu the Prophet says:] 'Is not my word like fire?'
This is to show that just as fire does not burn alone, the words of the Torah are not sustainable in solitude."
Rabah bar Bar Chanah indicates a central aspect of the essence of the Torah and the act of its transmission: unlike other knowledge, which does not require concrete application in everyday life, Torah is applicable, knowledge applied to interdependency between every person and other people, both the sculptor and artist of crafting good human sensibilities and relations between people.
If it is not so, if it has no specific application in our daily lives, Torah becomes irrelevant, vanishes. Torah is a guide to personal and social action, comes alive in our lives when we translate it into our gestures and words, in our physical actions, in our association with others. Torah cannot exist in the loneliness of a Robinson Crusoe, disconnected and alienated from others. God gave us Torah in order to build through its lessons, just, generous, supportive and empathic human societies, sensitive to the suffering of others and willing to heal them.
God gave His Word to all and for all, expecting us to always build the better world to which we must aspire, and for which we must strive, affirming our partnership with Him in the task of improving what we can.
May God inspire us to receive the Torah in our lives today, to again experience the excitement we felt in our souls more than 3300 years ago when it was delivered to us at Ma'amad Har Sinai.
May we incorporate Torah as a guide for our actions and our behavior and our deepest beliefs, to make a better out of this world,
in brotherly love, based on true listening and genuine dialogue.
Chag Shavuot Sameach!!!
Chazak ve'ematz!!
RABBI CARLOS A. TAPIERO
Deputy Director-General & Director of Education
Maccabi World Union




