Kfar HaMacabiá, יום ראשון כ"ו אלול תשס"ז
9 de Septiembre de 2007
Mensaje del Departamento de Educación de la UMM
para los Yamim Noraím 5768
Queridos amigos:
Para preparar nuestras almas y nuestros corazones a las ya tan cercanas Altas Fiestas, vaya aquí una historia edificante:
En el pueblo de Berditchev, donde vivía el famoso Rabi Levi Itsjak, había un zapatero muy pobre. Tan necesitado estaba esta humilde persona que, a falta de ocupación, debía salir a caminar dentro del pueblo a buscar clientes. Una y otra vez el zapatero, mirando el calzado de quienes se le cruzaban, les preguntaba: "¿Tienen zapatos para reparar?"… Y así, a duras penas, lograba conseguir el suficiente trabajo como para mínimamente alimentar a su familia.
Un día, en una de sus forzadas y desesperadas rondas por obtener algún ingreso, el zapatero encontró a Rabi Levi Itsjak junto a su esposa en la entrada de su hogar. El zapatero, urgido por la necesidad de trabajo, se acercó al matrimonio. Dirigiéndose al rebe jasídico, el hombre preguntó en un tono desesperado: "Rabi… ¡Seguramente usted tiene algo que necesita ser reparado!".
Cuál fue la sorpresa del humilde zapatero cuando vio al maestro de Berditchev rompiendo en un intenso llanto. El rebe, mirando a su mujer que continuaba parada a su diestra, le dijo: "¿Es acaso tan evidente que necesito reparar mi alma? ¿Es tan claro, tan transparente, que con una simple mirada tú, mi querido zapatero, puedes distinguirlo?".
La sorpresa del humilde zapatero fue absoluta. Que Rabi Levi Itsjak, de tanta pureza de alma, estuviera así de preocupado por su teshuvá - su arrepentimiento y retorno a Dios -, indicaba que todos, todos los hombres, debían preocuparse por volver a Dios. Si él, el rabino que inspiraba a todo Berditchev, el maestro de maestros, necesitaba teshuvá, mejora, perfeccionamiento, reflexión y cambio… ¿Cuánto más necesitamos nosotros, los que vivimos tantas veces lejos de lo sagrado, lo espiritual y elevado, lo verdaderamente inspirador y trascendente?
El rumor de lo acontecido atravesó todo el shtetl como un relámpago, conmoviendo a sus habitantes hasta las lágrimas. Esa escena, ese episodio, se transformó en el más perfecto preludio, en la más adecuada preparación para los miembros de Berditchev que se acercaban, en esos precisos días, a los Yamim Noraím - los días que se inician con Rosh Hashaná -.
En estos Días Sagrados nuestros de reflexión y de mejoramiento, de oportunidades de cambio y de autoperfeccionamiento, de evaluación y de reconocimiento de nuestras acciones e inacciones, quiera Dios que seamos capaces de distinguir la necesidad que existe de reparar nuestras almas y las de los demás. Quiera Dios que podamos profundizar la senda de hermandad responsable que debe vincularnos con todos los hombres y mujeres de este mundo, comenzando con nuestra familia, nuestra Comunidad y nuestro Macabi.
Para que construyamos un futuro mejor para aquellos a quienes amamos y nos aman - y a los que nos debemos-; un presente más significativo y emocionante, más reparador y sensible, en el espíritu de estos Días de Recordación de lo que somos y de todo lo que debemos ser.
Que el gran Juicio que se abre otro año más con este Rosh Hashaná 5768 nos ayude a que recuperemos el mejor de nuestros juicios, y que sea éste un año lleno de bendiciones y dichas para nosotros y todos los nuestros.
Con nuestros mejores deseos,
¡¡¡LeShaná Tová ticatevu vetejatemu!!!
RABINO CARLOS A. TAPIERO
Vice-Director General & Director del Depto. de Educación
Unión Mundial Macabi
carlos@maccabiworld.org
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