Jueves, 1 de Marzo de 2007
י"א אדר, תשס"ז
חג פורים - אחריות הדדית
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Queridos amigos:
Purim, la más alegre de las Festividades Judías, enseña la idea de Klal Israel, es decir: que todos los judíos deben ayudarse mutuamente como una “Comunidad de Israel” generalizada y global. En tiempos de crisis nadie está libre de la obligación de asistir, amparar y proteger a sus hermanos. Después del decreto de Hamán que ordenaba
Mordejái, el líder judío de esa era y tío de la reina Ester, envió un mensaje a Esther diciendo:
Mordejái expresa lo que tan enfática y claramente se articula en el Talmud: “Kol Israel arevim ze baze” - cada judío es responsable por su hermano en la forma más amplia y concreta -. Tenemos el deber de no enajenarnos de esa responsabilidad, ya que ella es un verdadero regalo que recibimos: el regalo de ser parte de un
pueblo con la meta maravillosa y trascendente de transmitir un mensaje ético eterno a toda la humanidad.
Purim tiene una ley específica en relación a este valor de la responsabilidad judía interpersonal y nacional: el mandamiento de matanot laevionim , dar “regalos a los pobres”. Con esta orden, demostramos nuestra preocupación por los más carenciados; aquellos más golpeados por la vida y sus circunstancias. Nuestro deber es dar por lo menos dos regalos (no necesariamente alimentos) a dos personas pobres . Según nuestros Sabios, la razón principal por la que la orden de dar presentes a los pobres está específicamente asignada a la Fiesta de Purim es porque en ella arribamos al pináculo de la alegría para los judíos por doquier. Es en Purim en particular cuando debemos compartir nuestra felicidad con aquellos hombres y mujeres menos afortunados que nosotros, para que su felicidad sea completa – y con ella, la propia nuestra -. En un mundo conceptual de inter-responsabilidad verdadera, esto significa que mientras que el menos afortunado no sea ayudado y apoyado práctica y concretamente por nosotros, no podemos ser verdaderamente felices – ya que nuestra felicidad debe asociarse a la de nuestro prójimo, en una sociedad indisoluble -. Esto es porque el concepto de la felicidad de Purim es interdependiente: se trata del de la felicidad de Klal Israel - la comunidad de Israel en su totalidad -.
En una era en la que la humanidad se vuelve cada vez más materialista e individualista, y cuando el constante mensaje del mundo post-moderno es el de la promoción de una competencia extrema y de una inescrupulosa lucha por el poder, Purim aparece como el oportuno recordatorio de que debemos ser responsablemente sensibles frente al destino de nuestra familia, de nuestra gente, de la sociedad en la que vivimos. Debemos ser responsablemente sensibles, porque se nos dio la maravillosa tarea de cuidar órdenes tales como matanot laevionim y otras tantas, tantas más de esa índole indicadas en nuestra Torá. Debemos ser responsablemente sensibles, porque para que la felicidad sea completa, debemos incluir a los que están alrededor nuestro, y que tanto nos necesitan.
Por una verdadera felicidad – la que incluye a todos -,
¡Jag Purim Saméaj! RABINO CARLOS A. TAPIERO
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