Yom-Haatzmaut
Israel
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UNIÓN MUNDIAL MACABI KFAR HAMACCABIAH RAMAT GAN 52105, ISRAEL, |
Mensaje de Yom HaAtsmaút – Queridos amigos:
Mucho ha ocurrido durante el último año de Independencia del Estado de Israel: el país atravesó por una guerra que dejó un saldo directo de
El pueblo judío en el mundo mostró, en su vasta mayoría, una concreta solidaridad hacia el Estado de Israel en los días más duros de la guerra, con expresiones de apoyo y de profunda preocupación, por un lado, y de acciones concretas de ayuda, por el otro – como nuestra campaña macabea de Solidaridad con el Norte, que contó con el aporte de macabeos de todo el mundo -. Hubo también judíos – y es importante mencionarlo – en distintas comunidades del mundo que se alinearon con el agresor, con el asesino; judíos que se sumaron a publicaciones en los distintos medios de comunicación, llamando a Israel Estado genocida, terrorista, y otra lamentosa serie de improperios irrepetibles. La ignorancia de los tan complejos componentes del conflicto del Medio Oriente, del crecimiento del Islamismo radical y mesiánico y de la existencia de teocracias extremistas; el auto-odio judío, es decir: la internalización de la muy vieja doctrina antisemita (con 17 siglos de enseñanza del odio hacia el pueblo judío) que deposita en los judíos todos los males del mundo – qué peor crimen puede cometer un pueblo que ser los asesinos de la divinidad -, y la identificación con las izquierdas militantes, que han deligitimado la existencia misma del Estado de Israel… todo esto ha hecho de algunos miembros de nuestro pueblo verdaderos voceros de los que piden la desaparición del Estado que nos devolvió la esperanza de un futuro posible después del tenebroso, brutal y despiadado crimen cometido contra nuestra gente durante la Shoá.
Aunque nuestros Sabios nos enseñan que las palabras son capaces de construir universos o de destruirlos (¿no fue acaso Dios mismo quien creó con Su Palabra? ), se necesita – y gracias a Dios - de mucho, mucho más que palabras de los que se suman a las expresiones de destrucción del Estado Judío para dañarlo significativamente.
También – y debemos ser concientes de ello - se necesitan más que palabras de apoyo de los judíos en la Diáspora para sobrellevar la misión y el deber colectivos de devolverle su patria histórica al pueblo judío. Esta guerra, con sus errores y sus "novedades" (se trató de la primera guerra balística de la historia de la humanidad), demostró que necesitamos de todos nuestros recursos como pueblo – intelectuales, materiales, creativos – para enfrentarnos a los permanentes y crecientes desafíos que nuestros enemigos, que se radicalizan cada vez más, nos presentan. Sí: estamos hablando de ese mensaje milenario y renovado en los últimos 110 años (desde el Primer Congreso Sionista, en Basilea, con Herzl y su barba, en 1897) de aliá; de sumarnos todos a este todavía proyecto que llamamos Medinat Israel - o, cuanto menos, si no podemos concretarla en el presente, de invertir un período significativo de nuestras vidas compartiendo experiencias, alegrías, angustias, tristezas, logros y satisfacciones con la Comunidad Judía más grande del mundo , establecida en su tierra milenaria: la Tierra de Israel -. Imagínense cómo se vería nuestro Estado, tan desarrollado y bien establecido en el presente, si contara adicionalmente con la mayoría de los talentos de tantos y tan extraordinarios judíos en las diferentes diásporas – vimos el maravilloso, extraordinario aporte de la intelligentzia judía ex-soviética que se sumó en un millón de almas a nuestro Estado -… Se trataría de la consumación de la visión profética de la reunificación de las Diásporas; de esos huesos que se vuelven
cuerpo integral, vida y acción creativa , devolviendo con ello la esencia original y más prístina de nuestro pueblo –completado y completo con la suma de sus miembros -. Se trataría del sueño de Herzl y de nuestros Profetas… y de la abrumadora mayoría del pueblo de Israel que vive en la Tierra de Israel; que necesita y clama por el retorno de los suyos.
Que tengamos todos la dicha de ver a nuestro pequeño Gran Estado floreciente, creciente, fortificado con nuestra presencia concreta y física, y en paz, con la aceptación por parte de las Naciones del mundo del retorno del pueblo judío a érets Tsion viyrushalaim, a la Tierra de Sion y Jerusalem – Capital Eterna de nuestro pueblo -. ¡¡¡Jag HaAtsmaút Saméaj!!! Rabino Carlos A. Tapiero
¡¡JAG HAATSMAÚT SAMÉAJ!!
¡JAZAK VE'EMATZ!
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