Junio, 2006
Siván, 5766
Jag HaShavuot:
Respondiendo a los dilemas
que definen nuestra humanidad
Queridos amigos:
La Festividad de Shavuot celebra el evento que nos transformó en el pueblo que somos: la entrega de la Torá. Siguiendo la descripción rabínica, el 6 de Siván de hace más de 3300 años atrás el Kadosh Baruj Hu nos entregaba la Torá escrita (lo que llamamos los 5 Libros de Moisés) y la Torá Oral (un enciclopédico compendio de historias, leyes y narraciones comprendidas en el Talmud, el Midrash y la literatura rabínica antigua en general).
Son incontables los episodios relatados en la Torá Oral, especialmente en lo que se refiere a disputas rabínicas de los más variados asuntos. Leemos en el Talmud cómo Maestros rebaten la opinión de otros Maestros, e incluso cómo las escuelas rabínicas pugnan entre sí. El estoico estilo de la Torá escrita, con sus prescripciones en formato de mitsvot, es revolucionado por la Torá Oral, que basa muchas de sus halajot (leyes) en la fuerte polémica de nuestros Sabios. Un pequeño ejemplo basta para apreciar el detalle de lo discutido:
Nuestros rabinos enseñaron: ¿Cómo bailar frente a una novia [para deleitarla en el día de su matrimonio]? La Escuela del [Sabio] Shamai dice: [se la debe deleitar] tal como la novia es [uno no debe exagerar en el elogio a la novia]. Si ella no es hermosa uno no dice que lo es. Y la Escuela del [Sabio] Hilel dice: “¡Novia hermosa y agraciada!”. Cada novia tiene que ser mirada y elogiada como hermosa y agraciada. La Escuela de Shamai le dijo entonces a la de Hilel: si ella es coja o ciega, ¿Le dirán de todas maneras “Novia hermosa y agraciada”? En la Torá está escrito, “¡Aléjate de una cuestión falsa!” (Éxodo 23,7). La Escuela de Hilel le contestó a la de Shamai: Según tu opinión, si uno ha hecho una mala compra en el mercado… ¿Debe uno elogiar el objeto comprado o despreciarlo? De seguro uno debe elogiarlo.
Por lo tanto, los Sabios dijeron: Siempre un hombre debe poseer una actitud de amabilidad hacia la gente.
La historia es decididamente confusa, y lo es aún más para quien busca la respuesta de "¿Qué debo hacer si se me presenta una situación similar?" - especialmente teniendo en cuenta que las dos Escuelas Rabínicas que lideraban al pueblo judío tenían en éste y otros innumerables asuntos opiniones encontradas -.
El Talmud, en lugar de prescribirnos una conducta única, complica aún más las cosas. Sobre otra discusión entre Shamai e Hilel cuya razón no nos es explicada, la Torá Oral nos cuenta que:
Por tres años, la Escuela de Shamai y la escuela de Hilel disputaron entre sí... Entonces una Voz Divina se pronunció, afirmando: “Las declaraciones de ambas Escuelas son las palabras del Dios Vivo [o las Palabras Vivas de Dios] , pero las leyes están de acuerdo con las opiniones de la Escuela de Hilel”.
¿Cómo pueden ser dos acciones u opiniones simultáneamente valederas si son opuestas entre sí? Peor aún… ¿Cómo puede ser que dos lecturas tan distintas de la realidad expresen a Dios mismo – siendo Él la Fuente Misma de la Verdad Última -?
En la respuesta a estos interrogantes se juega buena parte de nuestra humanidad, de lo que somos y de lo que estamos llamados a ser y hacer.
¿Qué era lo que tenían Hilel y Shamai frente a sí? Una pléyade de dilemas de valores: valores que entraban en conflicto. Siempre los valores son buenos – de ahí que sean valores -, pero en ciertas ocasiones algunos de ellos se enfrentan con otros, y no nos queda otra opción que priorizar uno a cuenta del otro. En el ejemplo primero de cómo alegrar la novia, la escuela de Shamai eligió el valor de la verdad por sobre el del honor al prójimo, mientras que Hilel prefirió la fórmula inversa. Cada una de esas Escuelas de pensamiento puede justificar sus decisiones, demostrando la racionalidad de su conducta… y las dos realizarán el bien, sustentando sus acciones en los valores que priorizaron. Sus elecciones no fueron entre lo bueno y lo malo, ya que lo que estaba en juego eran valores – lo bueno enfrentado a lo bueno -. Lo que cada Escuela debía decidir era qué era lo mejor para ella: qué, entre lo bueno, traería las mejores consecuencias.
El mensaje, para nosotros, es de una enorme intensidad: la pregunta más importante con la que nos desafía la Fiesta de Shavuot no es qué lo bueno para nosotros – algo que intenta proponernos la Torá Escrita que recibimos en Shavuot, con sus prescripciones y prohibiciones -, sino qué es lo mejor para nosotros a cada momento – la pregunta de la Torá Oral -. Ése es el interrogante que sólo nosotros y únicamente nosotros – tal como les ocurrió a los alumnos de Hilel y Shamai – podemos resolver: cómo distinguir entre lo bueno y lo mejor de cada situación.
Es en esos dilemas de valores en donde se juega nuestra humanidad; dilemas de los que no podemos escapar, y que – una vez que elegimos el Bien como nuestro camino - constituyen las decisiones más significativas de nuestras vidas.
Que Dios siempre nos ilumine en nuestras elecciones, llenando de bien nuestras vidas y las vidas de aquellos a quienes amamos,
Ketubot 16b.
¡¡JAG SHAVUOT SAMÉAJ!!
¡JAZAK VE'EMATZ!
DR. DAVID KORENFELD RABINO
CARLOS A. TAPIERO
Chairman Director
korenfel@012.net.il carlos@maccabiworld.org
Celular 972-544-452-115 Celular 972-545-831-731
Oficina 972-3-671-5731 Oficina 972-3-671-5731
|